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El empalme entre gobernantes: Un compromiso para el Buen Gobierno, 

*El Empalme entre Gobernantes: No debe ser ni un espacio de ocultamiento de información para quien se va, ni una emboscada inquisidora para quien llega. 

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*El Empalme entre Gobernantes: No debe ser ni un espacio de ocultamiento de información para quien se va, ni una emboscada inquisidora para quien llega. 


La labor del empalme que puede celebrarse entre gobiernos de una misma línea política o entre contradictores, no puede asumirse por quien entrega, como un espacio de ocultamiento de información, pensando en inducir en equivocaciones al nuevo gobierno; tampoco debe acogerse por quien recibe, como una emboscada inquisidora, para el linchamiento público del gobierno en retirada.

   Mag. En Administración Pública.  Esp. En Gerencia de proyectos.  Twitter: @leopereira33  Facebook: Leonardo Pereira.  

Por: Leonardo Pereira G. (*)

j capitaloseph Napolitan, conocido como el padre de la consultoría política, señalo en varios de sus escritos, que uno de los 100 errores en los que puede incurrir un gobierno entrante o saliente, es justamente el mal desarrollo del proceso de empalme, tesis con la que particularmente me identifico, toda vez que se trata de un acto de responsabilidad administrativa con los ciudadanos, que esperan el menor traumatismo en la prestación de los servicios públicos durante la fase transitoria de un mandato a otro.

El empalme entre una administración que arranca y otra que termina, es un paso que vas más allá de una simple formalidad y así lo ha interpretado el órgano legislador del Estado Colombiano, es decir el Congreso, cuando en el 2015 expidió la ley 951 que precisa “La entrega y recepción de los recursos públicos es un proceso de interés público, de cumplimiento obligatorio y formal, que deberá efectuarse por escrito, mediante acta de informe de gestión, en la que se describa el estado de los recursos administrativos, financieros y humanos…”

La labor del empalme que puede celebrarse entre gobiernos de una misma línea política o entre contradictores, no puede asumirse por quien entrega, como un espacio de ocultamiento de información, pensando en inducir en equivocaciones al nuevo gobierno; tampoco debe acogerse por quien recibe, como una emboscada inquisidora, para el linchamiento público del gobierno en retirada. El empalme es un ejercicio técnico para conocer el estado de gestión y los procedimientos de cada una de las dependencias de la administración local, para en ese sentido revisar logros y generar alertas tempranas.

Pensando en que el empalme debe estar orientado al aseguramiento de la provisión de bienes y servicios para los gobernados, es el criterio técnico y profesional el que tiene que prevalecer entre los equipos comisionados para adelantar la entrega y el recibimiento de los asuntos y recursos públicos; es por ejemplo de suma importancia conocer la radiografía de los temas misionales y transversales, que se relacionan con los programas de atención a la primera infancia, equidad de género, calidad y cobertura educativa, medio ambiente, servicios de salud, seguridad ciudadana, entre otros.

En el componente de capacidad institucional y gestión administrativa, un proceso de empalme responsable debe dar cuentas claras sobre asuntos presupuestales, estados financieros, información contractual, vigencias futuras, situación de la deuda pública detallando cada una las obligaciones (pasivos), y no menos importante es el reconocimiento de la estructura organizacional y toda la planta de personal, acompañada del manual de funciones y sus debidos sustentos administrativos. Todo lo anterior es fundamental para la modernización y la mejora continua del modelo de administración pública territorial.

Existen en los territorios, asuntos o proyectos estratégicos, que involucran el concurso de distintos niveles de gobierno (Nación, Departamento, Distrito o Municipio) que en muchas ocasiones están en pleno curso de ejecución durante el proceso de empalme de un gobierno saliente con el que inicia, por tal razón estas apuestas estratégicas, deben concentrar la atención de los equipos o mesas técnicas de empalme, en el propósitos de mitigar cualquier contrapié que retrase el desarrollo de las obras de alto impacto.

El Departamento Nacional de Planeación (DNP) y el Departamento Administrativo de la Función Pública (DAFP), han puesto a disposición de los servidores públicos, gobernantes actuales y electos, un paquete de instructivos, guías y formatos sectoriales, para la facilitación de los procesos de empalme, que son entendidos desde estas instancias nacionales, como un ejercicio fundamental para el buen gobierno, el desarrollo social, el crecimiento económico y el ordenamiento de los territorios.

Al considerarse el proceso de empalme como una labor de rigor técnico y profesional, son varias las instituciones de educación superior públicas y privadas, que se han especializado en brindar acompañamiento y asesoría a las entidades territoriales en esta temática, son por mencionar el caso de la Universidad del Norte y la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP) esta última como entidad del Estado responsable de los saberes y la gestión pública, trabaja de la mano con el Departamento de la Función Pública, para brindar soporte en los empalmes y en otros procesos de gobierno y administración pública. Bien harían los nuevos gobernantes y sus equipos de trabajo en apoyarse en estas instituciones.

"A la ciudadanía, como principal activo de un territorio, le corresponde el derecho de conocer el estado de los asuntos públicos y presentar de ser necesario, las inquietudes a las que bien haya lugar".

La transparencia, el acceso a la información y la participación ciudadana, son también aspectos reglados e importantes para un buen empalme, así lo establecen los órganos de control (Contraloría, Procuraduría y Personería) que suelen vigilar este tipo de procesos; a la ciudadanía como principal activo de un territorio le corresponde el derecho de conocer el estado de los asuntos públicos y presentar de ser necesario, las inquietudes a las que bien haya lugar, el empoderamiento de las comunidades con sus realidades, problemas y soluciones es un comportamiento a promover tanto por los gobernantes que terminan y como por los que inician. El buen gobierno tiene entre sus principales ingredientes a la ciudadanía y a la rendición de cuentas, en este caso representado en el proceso e informe de empalme.

 

(*) Ingeniero / Mag. En Administración Pública.
Esp. En Gerencia de proyectos.
Twitter: @leopereira33
Facebook: Leonardo Pereira.

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