{"id":4769,"date":"2021-03-05T11:39:44","date_gmt":"2021-03-05T16:39:44","guid":{"rendered":"https:\/\/contrastes.com.co\/digital\/?p=4769"},"modified":"2021-03-05T16:13:54","modified_gmt":"2021-03-05T21:13:54","slug":"el-estado-del-delito-la-criminalidad-sometera-por-completo-a-la-sociedad-si-no-se-hace-algo-inmediatamente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contrastes.com.co\/digital\/el-estado-del-delito-la-criminalidad-sometera-por-completo-a-la-sociedad-si-no-se-hace-algo-inmediatamente\/","title":{"rendered":"\u2018El Estado del delito\u2019: La criminalidad someter\u00e1 por completo a la sociedad si no se hace algo inmediatamente"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>A estas alturas nos preguntamos c\u00f3mo se ha venido consolidando el submundo de la criminalidad en Colombia, que en su vertiginoso crecimiento amenaza con transformarse en todo un \u2018Estado paralelo\u2019 a expensas del delito. En su presentaci\u00f3n m\u00e1s sencilla, que es la que hoy abordamos, observemos dos de las principales razones para su existencia: \u2018la impunidad\u2019 y la \u2018falta de oportunidades para nuestros j\u00f3venes\u2019.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>Por Guillermo Le\u00f3n Pantoja<\/em><\/p>\n<p>Decir que la delincuencia est\u00e1 desbordada o que enfrentamos una ola de criminalidad, no es nada nuevo. En los \u00faltimos d\u00edas, en los municipios de Soledad y Malambo, al igual que en el distrito de Barranquilla, transcurre el tiempo contado en homicidios.\u00a0En este caso se registran a raz\u00f3n de 1.2 homicidios por d\u00eda; es decir, vamos a exceso de velocidad en materia de muertes violentas causadas, en su inmensa mayor\u00eda, por desadaptados empu\u00f1ando armas de fuego por encargo. En otras palabras, el sicariato se ha tomado al \u00c1rea Metropolitana.<\/p>\n<p>Las razones son muchas y han sido ampliamente rese\u00f1adas por estudiosos del tema. Las hemos escuchado estupefactos y hasta el cansancio en las voces de aquellos que, aparentemente, buscan minimizar el problema con explicaciones que, pretendiendo aliviarnos con cifras fr\u00edas e incoloras, terminan subestimando la percepci\u00f3n de inseguridad que vivimos todos.<\/p>\n<p>Al igual que el n\u00famero de familias que viven en pobreza extrema, es evidente que la empresa criminal tambi\u00e9n ha crecido exponencialmente. Las autoridades no se enfrentan a homicidios fortuitos: Esta es una guerra sin cuartel que libran en las calles las bandas delincuenciales procur\u00e1ndose territorialidad y el manejo del micro tr\u00e1fico; sum\u00e1ndole a ello la extorsi\u00f3n que se yergue como un aparato mafioso sobre el comercio en toda la zona.<\/p>\n<p>Ya hasta observamos aterrorizados la utilizaci\u00f3n de granadas fragmentarias, cuyo uso deber\u00eda ser exclusivamente militar, como una espantosa forma de amedrentamiento para aquellos que no pagan \u2018la protecci\u00f3n\u2019 de las bandas criminales.<\/p>\n<h5><strong>Le pagamos al Estado por nuestra seguridad<\/strong><\/h5>\n<p>Pero, la seguridad es una de esas necesidades imprescindibles para la ciudadan\u00eda. Es, si se quiere, un servicio p\u00fablico prestado por el Estado y es fundamental para que una sociedad como la nuestra se desarrolle con relativa normalidad. De hecho, al igual que el agua, el gas o la electricidad, la pagamos cada vez que liquidamos un impuesto gravado, incluso en el famoso IVA.<\/p>\n<p>Porque, en conjunto, cada uno de estos impuestos termina formando parte de esos recursos que capta el Gobierno Nacional, departamental o municipal para conformar su renta. Es \u2018el combustible que mantiene al sistema\u2019, aunque este -en muchos aspectos y particularmente en este- no funcione correctamente.<\/p>\n<h5><strong>Del pie de fuerza y otros conceptos\u2026<\/strong><\/h5>\n<p>En cualquier lugar podemos ser objeto de un atraco, para quitarnos un celular, un reloj, una cadena, la billetera o, en el peor de los casos, hasta la vida. La delincuencia se agazapa en cualquier esquina, al amparo de las deficiencias del alumbrado p\u00fablico; auspiciados en gran parte por la poca disposici\u00f3n o la inexistencia de c\u00e1maras de seguridad; por el poco pie de fuerza de la Polic\u00eda, que constantemente se ve abrumado ante el colosal n\u00famero de barrios que les corresponde custodiar.<\/p>\n<p>Hay m\u00e1s cuadrantes que polic\u00edas y eso hay que tenerlo bien claro. Cuando se dice que el pie de fuerza es de, digamos, 100 polic\u00edas, hay que considerar que no todos se encuentran en servicio al mismo tiempo. La mitad debe descansar mientras la otra mitad trabaja, porque esta es una agotadora e intensa labor de 24 horas diarias. De manera que el n\u00famero se reduce inicialmente a la mitad, unos 50 efectivos por cada 100.<\/p>\n<p>A menudo los veh\u00edculos para que la fuerza p\u00fabica se desplace tambi\u00e9n son escasos, las patrullas y motocicletas se da\u00f1an o, peor a\u00fan, les falta combustible. Esto \u00faltimo es un constante dolor de cabeza para los comandantes de polic\u00eda que, en ocasiones, deben hasta rogarle a los mandatarios de turno para que estos solucionen un problema que no deber\u00eda existir.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, los uniformados deben estar siempre acompa\u00f1ados, por lo que, de cada 100 gendarmes, solo terminan estando en las calles entre 20 o 30 uniformados, m\u00e1s o menos y en cada turno.<\/p>\n<h5><strong>\u00bfDenunciar o no denunciar? He all\u00ed el dilema<\/strong><\/h5>\n<p>Los delincuentes hacen de las suyas ante una sociedad inerme que termina conform\u00e1ndose con sobrevivir, o salir ilesa de un atraco a mano armada. Las v\u00edctimas ya ni se preocupan por hacer una denuncia, desestimuladas por el rosario de vac\u00edos que presentan los procedimientos judiciales que, en un inmenso porcentaje, terminan patrocinando a los hampones gracias a tecnicismos leguleyos, al vencimiento de t\u00e9rminos, a errores en el proceso o simplemente porque la fotocopiadora de la URI de la Fiscal\u00eda no sirve, como no pocas veces ha sucedido. Sin olvidar que podr\u00eda uno ganarse una \u201cculebra\u201d con el maleante que denunciamos, que dejaron en libertad poco despu\u00e9s de su captura y que, tarde o temprano, podr\u00eda cobrarnos la osad\u00eda de darle dedo o de \u201cbembearlo\u201d, como est\u00e1 de moda.<\/p>\n<p>A estas alturas nos preguntamos c\u00f3mo se ha venido consolidando el submundo de la criminalidad en Colombia, que en su vertiginoso crecimiento amenaza con transformarse en todo un \u2018Estado paralelo\u2019 a expensas del delito. En su presentaci\u00f3n m\u00e1s sencilla, que es la que hoy abordamos, observemos dos de las principales razones para su existencia: \u2018la impunidad\u2019 y la \u2018falta de oportunidades para nuestros j\u00f3venes\u2019.<\/p>\n<p>Lo primero es el resultado de un sistema perverso en el que polic\u00edas corruptos y hasta jueces, cobran por no actuar y miran hacia otro lado estirando la mano. En cuanto a lo segundo, grandes sectores de nuestra juventud, provenientes de familias d\u00edscolas e irresponsables, donde el abuso de menores y la violencia es el \u00fanico desayuno que encuentran en sus desahuciadas casas, terminan siendo \u2018victimas\u2019 de una sociedad inequitativa y creen encontrar la salida de su abandono jug\u00e1ndosela a emular los arquetipos mafiosos que endiosan en la \u2018tele\u2019 a los narcotraficantes; vendiendo al delito -de pronto hasta sin querer- como el veh\u00edculo ideal para una vida f\u00e1cil y \u2018sabrosa\u2019. \u00bfCu\u00e1ntos j\u00f3venes en Colombia no sue\u00f1an con ser capos?<\/p>\n<p>Claro que el Estado es responsable de esta situaci\u00f3n, por tener el deber de propiciar el desarrollo f\u00edsico, moral, emocional y laboral de las familias colombianas y de cada uno de sus integrantes.<\/p>\n<p>El problema est\u00e1 en creerse -a pies juntillas- lo anterior y creer que podemos dejarle todo eso al Estado colombiano que, por cierto, nunca ha terminado de desarrollarse as\u00ed mismo.<\/p>\n<p>De all\u00ed la importancia de revisarnos todos como ciudadanos integrantes de esta gran familia que es Colombia, con todos sus deportistas exitosos, sus profesionales integrales, su gente trabajadora y honesta; como tambi\u00e9n sus bandidos, \u00bfpor qu\u00e9 no?, tanto aquellos que te roban con un arma en la mano, como esos que te roban desde una silla en el Congreso y que tambi\u00e9n forman parte del \u2018Estado del delito\u2019, pero a otro nivel. \u00a1Hay que hacer algo, por Dios!<\/p>\n<p><em>Art\u00edculo de opini\u00f3n de &#8216;El Mundo de Guillo&#8217;.<\/em><\/p>\n<p><strong>Lea tambi\u00e9n:<\/strong> <a href=\"https:\/\/contrastes.com.co\/digital\/primero-los-medicos-primero-los-medicos-opinion\/\">\u00a1Primero los m\u00e9dicos, primero los m\u00e9dicos!<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A estas alturas nos preguntamos c\u00f3mo se ha venido consolidando el submundo de la criminalidad en Colombia, que en su vertiginoso crecimiento amenaza con transformarse en todo un \u2018Estado paralelo\u2019 a expensas del delito. 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