Opinion: Carnaval 2026. El despegue dorado de Barranquilla frente al «aterrizaje forzoso» de Soledad

Opinión País

Por: Alfredo Luis Gravini Simancas Defensor de la Identidad Territorial y Cultural

El Carnaval de Barranquilla no es solo una fiesta de flores y tambores; es una maquinaria económica de precisión. Según cifras recientes de la Aerocivil, más de 107.665 pasajeros aterrizarán en el aeropuerto Ernesto Cortissoz para sumergirse en la gozadera entre el 6 y el 18 de febrero. Pero tras el brillo de las lentejuelas, surge una pregunta incómoda: ¿Quién se queda con la plata y quién con el desorden?

El Distrito: Cifras de Pura Gozadera

Barranquilla ha logrado lo que toda ciudad moderna anhela: posicionar su marca. El Distrito no solo vende una fiesta, vende un destino internacional.

Picos históricos: El viernes 13 de febrero (Coronación) será el día de mayor flujo con 12.092 pasajeros.

Impacto Económico: La llegada masiva se traduce en ocupación hotelera al 100%, restaurantes a reventar y una dinámica de consumo que inyecta billones a la capital.

Resultado: Barranquilla se consolida como el hub turístico del Caribe, proyectando una imagen de orden, cultura y crecimiento.

Soledad: La Cenicienta que pone la casa, pero no recibe la invitación

Mientras el Distrito celebra los dividendos, Soledad asume la carga logística como la eterna Cenicienta de la fiesta. La paradoja es total: el aeropuerto está en Soledad, pero los beneficios vuelan a Barranquilla.

  • Carga sin beneficio: Soledad soporta el tráfico pesado, el impacto ambiental y el desgaste de la infraestructura vial que conecta al aeropuerto, pero la mayoría de esos 107 mil pasajeros pasan de largo sin dejar un solo peso en el comercio soledeño.
  • El desequilibrio territorial: Mientras Barranquilla exhibe su marca ciudad, Soledad sigue lidiando con problemas estructurales, viendo cómo su territorio es usado como plataforma de paso hacia la gran vitrina del norte.
  • Falta de solidaridad: No existe una política de compensación real. El Distrito brilla bajo los reflectores, pero la solidaridad territorial brilla por su ausencia.

«Es hora de que la fiesta sea para todos. No se puede hablar de éxito regional cuando una ciudad celebra la bonanza y la otra solo gestiona el caos del tráfico.»

¿Dónde está el equilibrio?

La realidad es cruda: la conectividad aérea es un triunfo para el país, pero un recordatorio del abismo que separa a las dos administraciones. Se requiere que el Distrito de Barranquilla deje de mirar a Soledad como su patio de servicios y empiece a integrarla en la ruta turística y en la redistribución de los ingresos que genera el Carnaval.

Lo bueno: Barranquilla ya es una marca mundial.

Lo malo: Soledad sigue pagando la cuenta de una fiesta a la que no la dejan entrar como protagonista.

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