¿Cuándo hablaremos de salud mental? (Columna ‘El Escaparate’)

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No esquivemos el tema en casa, porque no es “pecado” hablarlo. Es importante que, desde los colegios, los medios de comunicación y el hogar, se hable… y desde el Gobierno Nacional se proponga y se cree una política de salud mental.

‘El Escaparate’. Por Isabel Juliao Arnedo*

Lo pienso, lo digo. ¡No soy escaparate de nadie!

En estos días una amiga me contó sobre la situación de su hogar y sus emociones. Sabía de lo que ella me estaba hablando, lo había sentido en carne propia y comencé a reflexionar sobre la cantidad de personas que, posiblemente, habían experimentado la misma situación, la cual se había fortalecido con el encierro a causa de la covid-19.

En ese instante decidí que ese debía ser el tema de esta columna porque, al parecer, en algunos hogares aún es tabú: la salud mental.

La salud mental es un estado de equilibro y bienestar entre lo físico y social. Según la Organización Panamericana de la Salud – OPS, una de cada cuatro personas registra algún tipo de enfermedad mental. Y, de acuerdo con un estudio realizado en Estados Unidos por Harvard Medical School, el 42% de las personas han manifestado síntomas de ansiedad o depresión en algún momento de la pandemia.

Pero uno creería que la situación solo sucede en adultos. Las niñas y los niños también son afectados. Desde antes de la pandemia, la agencia de la ONU para la infancia informó que los niños y jóvenes eran los más expuestos a problemas de salud mental, ya que, en muchas ocasiones, los problemas de este tipo se desarrollan antes de los 15 años.

La situación con el encierro no ha mejorado. Según una encuesta realizada por Unicef en América Latina y el Caribe, con aproximadamente 8 mil menores, más de un cuarto de esta población aseguró haber sufrido ansiedad y un 15% de depresión.

Foto de Engin Akyurt en Pexels

Quizás estas cifras a usted le parezcan alarmantes, pero, aun así, se niegue a creer que alguien a su alrededor tenga problemas relacionados con la salud mental.

Quiero invitarle a hacer un breve ejercicio. Intente reflexionar sobre las veces que un amigo le ha contado sobre cambios abruptos de ánimo, llanto sin justificación alguna, soledad, presión y hasta pensamientos suicidas. Estas son algunas de las señales de que algo está pasando en la salud mental de esa persona.

Ahora todo parece tener sentido, ¿cierto? No dudemos en hablar con esa persona, darle la mano y, en verdad, escucharla. No pensemos que solo quiere llamar la atención. No digamos que solamente le pida a Dios que la sane porque, si bien eso puede ayudar, no es la solución. No esquivemos el tema en casa, porque no es “pecado” hablarlo.

Es importante que, desde los colegios, los medios de comunicación y el hogar, se hable. Pero más importante es que, desde el Gobierno Nacional, se proponga y se cree una política de salud mental dirigida a todas las poblaciones, que pueda tener una buena estrategia de promoción con la ciudadanía para que todas y todos accedan a ella y entiendan la importancia de hablar sobre el cuidado de la salud mental.

*Isabel Juliao Arnedo es comunicadora social con énfasis en Medios Digitales de la Universidad de la Costa; apasionada por los libros, el baile y las tradiciones. Síguela en Instagram: @isabeljuliaoa

Foto principal de Andrew Neel en Pexels

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