Petro vs Rodolfo ¿Y ahora qué? Breve repaso a lo que podría suceder en segunda vuelta presidencial

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*¿Populismo de izquierda o de derecha?: La política colombiana en un punto de quiebre

Cualquiera que sea el camino que escojan los colombianos, a estas alturas ya el cambio está en la mesa

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Por Guillermo León Pantoja

c capitularon 5.953.209, el 28,15% del total de votos depositados en las urnas el pasado domingo 29 de mayo, el ingeniero y ex alcalde de Bucaramanga, Rodolfo Hernández, dio la sorpresa en la primera vuelta presidencial ganando el balotaje al 19 de junio en la que enfrentará en segunda vuelta al candidato del Pacto Histórico Gustavo Petro, quien encabezó el proceso electoral con 8.527.768, lo que representa el 40,32% de los votos en el preconteo y una victoria histórica para la izquierda colombiana.

Hagamos un pequeño ejercicio para tratar de tomarle la temperatura al país y procurar visualizar lo que podría suceder en Colombia el próximo 19 de junio; fecha en la cual, finalmente, elijamos al Presidente de la República por los próximos cuatro años. Bueno, al menos eso dicen la reglas en esta oportunidad aunque de aquí a allá mucha agua habrá de pasar bajo el puente y como dice la canción de Luis Enrique, el popular salsero nicaragüense: «yo no sé mañana…»

Pero antes, y para ponernos en contexto, vamos a ver un poco de historia y a hacer un poco de matemáticas.

A Fico no le alcanzó

Federico Gutiérrez, el candidato de las maquinarias, a saber los partidos Liberal, Conservador, Cambio Radical y Centro Democrático, se quedó con el tercer lugar y no pasó a la segunda vuelta, a pesar de obtener 5.058.010 sufragios, un 23,91% del electorado que acudió a sufragar y 202.941 votos más de los que sacó Gustavo Petro en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2018 (4.855.069 votos) que fueron suficientes en ese momento, para anotarse en la recta final de aquel proceso electoral en el que, finalmente, Petro fue vencido por el actual presidente Ivan Duque con 10.398.689 votos frente a los 8.040.449 que obtuvo el antiguo líder del M-19.

Por cierto que Petro superó en primera lo que obtuvo en segunda hace cuatro años.

El histórico triunfo de Petro

Con sus casi 9 millones de votos, 3.672.699 votos más que en la primera vuelta del 2018, Gustavo Petro en esta oportunidad obtuvo 910.911 apoyos más que Iván Duque en la primera vuelta de hace 4 años, cuando el uribista metió 7.616.857 sufragios en las urnas de todo el país.

En porcentajes, comparando ambas elecciones, Petro creció casi un 75% en esta primera vuelta con respecto a la del 2018, algo inédito en la historia colombiana, en la que nunca un candidato de izquierda había ganado la primera vuelta, mucho menos con esa contundente cifra.

A diferencia de la segunda vuelta en las elecciones presidenciales de 2014 entre Juan Manuel Santos y Oscar Iván Zuloaga, en las que se registraron casi 3 millones de votos más (2.973.265) que en la primera vuelta, por la enorme cantidad de “mermelada” que se repartió; en 2018 la segunda vuelta, entre Iván Duque y Gustavo Petro, tuvo 107.272 votos menos que la primera, esto se debió, principalmente al hecho de que el candidato Sergio Fajardo no pasó a segunda vuelta y gran parte de su electorado prefirió quedarse en casa y no salir a votar. ¿Podría suceder lo mismo en esta oportunidad con quienes votaron por Fico y el propio Sergio? Es posible y eso será determinante el 19 de junio.

Ahora si: ¿Qué sucederá en Colombia?

Revisando por encima y especulando un poco con referencia a las motivaciones electorales de los colombianos, me atrevería a decir que Fico no pudo conquistar a una enorme franja de electores que aún no estando dispuestos a votar por Petro tampoco les agradaba la idea de votar por él. Las razones son muchas, muy disimiles y gran parte de ellas evidentemente personales, pero mucho tiene que ver el desprestigio y los líos judiciales del expresidente y senador Álvaro Uribe, que terminó poniéndole plomo en el ala a la candidatura de su paisano antioqueño.

Lo que si quedó absolutamente en evidencia es el hecho de que las maquinarias políticas, es decir, los partidos tradicionales, están cada vez más en declive y no poseen la solvencia suficiente como para definir o inclinar la balanza frente a una situación existencial como la que atraviesa el electorado colombiano. Hay desencanto, hay desconfianza y sobre todo hay muchísima frustración.

En otras palabras, la política colombiana tal y como la conocemos se encuentra en un verdadero ‘punto de quiebre’ en el que casi 9 millones de ciudadanos ven en Gustavo Petro el cambio que, según ellos, requiere el país. Mientras que 11 millones no van por esa vía, al menos no en esta primera vuelta.

Una lectura de lo acontecido podría ser que la segunda vuelta será mucho más complicada para Gustavo Petro enfrentando a Rodolfo Hernández en lugar de Federico Gutiérrez. ¿La razón?: Es mucho más factible que la mayor parte de quienes votaron por Fico lo hagan en segunda vuelta por Rodolfo, analistas calculan que ese porcentaje podría estar hasta en un significativo 85%.

Si hubiese sido al revés y Fico hubiese pasado a segunda vuelta esto probablemente no se daría, por el discurso anticorrupción de Rodolfo Hernández, donde encajan muy pocos políticos ‘convencionales’ y en el que los logo símbolos de los partidos tradicionales no tienen cabida.

También debemos mencionar que sencillamente la inmensa mayoría de quienes votaron por Fico son abiertamente antipetristas o manifiestan un gran temor por lo que podría significar para el país un gobierno socialista, al igual que los que lo hicieron por Rodolfo Hernández. De por sí, y es un error del petrismo, creer que el país está polarizado entre la izquierda y la derecha cuando en realidad está en shock por el fenómeno de la anti política, la desesperanza y la perdida de confianza en las instituciones. Y es que la mayoría de los colombianos no son ni petristas, ni uribistas. Buena parte, sin ser uribistas, tampoco simpatizan con la izquierda, ese sería uno de los puntos en común -o al menos el más notable- entre los que votaron por Fico y los que lo hicieron por Rodolfo.

¿Y los demás votos a dónde se irían? Primero tenemos que aclarar que ni Fico, ni Sergio Fajardo poseen un liderazgo mesiánico como para influir determinantemente en la postura política de su electorado encausando -o endosando- los votos obtenidos en la primera vuelta, como si fuesen cheques al portador, esto no es, ni será así. Pero si hay algunos indicios que permiten sospechar por donde podrían venir los tiros: La relación política entre Rodolfo Hernández y Sergio Fajardo es mucho más cercana y los ataques virulentos hacia esa colectividad por parte del petrismo, particularmente contra el senador Robledo, en lugar de tender puentes los ha dinamitado.

De manera que podría uno pensar que buena parte de esos votos se irán hacia el ex alcalde de Bucaramanga. Claro que esto no quiere decir que muchos de los que se encuentran en la coalición que respaldó a Sergio no comulguen con el Pacto Histórico, para allá también se van, y bastantes; además que se trata de una coalición que permanecía aparentemente unida en torno a una candidatura. pero donde -obviamente- cada quien tiene sus propios intereses políticos.

Pero nada de eso es definitivamente comprobable, porque en política uno más uno no necesariamente son dos y porque la gente que votó por uno u otro lo hizo, en su mayoría, basado en sus propias convicciones y no por compromisos partidistas. De manera que el debate en segunda vuelta se tornará muy -pero muy- interesante.

¿Populismo va y populismo viene?

Tanto Petro como Rodolfo son candidatos cuyos discursos poseen grandes rasgos populistas, el primero de izquierda y el otro de derecha, aunque ni siquiera se sabe exactamente dónde está su corazoncito. Rodolfo tiene un discurso basado en acabar con la corrupción y la mayor parte de los colombianos está de acuerdo con que el principal problema que enfrenta el país es precisamente ese: la corrupción en todas sus instancias. Su accionar, el de Rodolfo, es a veces impredecible, con ciertas frases misóginas que recuerdan sin querer al extremismo islámico, mezclados con el humor dicharachero típicamente santandereano.

Rodolfo es una versión chibchombiana de Donald Trump, a quien la gente le acepta comentarios, apreciaciones y posiciones bastante extrañas, siempre con una excusa a flor de labios: “es que el viejito es así”, algo sin antecedentes en Colombia, difícil de traducir.

El discurso antiuribista de Petro tendrá que ser revaluado porque con el santandereano no le funciona, aunque el uribismo llegue a votar por Rodolfo abierta o soterradamente, será complicado encuadrarlo, marcarlo y lapidarlo con un discurso antiuribista. Recordemos que Rodolfo Hernández ha demostrado que no es un candidato manejable y no olvidemos que se le sumará todo aquel que no quiera a Petro en la casa de Nariño.

En cuanto a Gustavo Petro, lo lógico es que gane en segunda vuelta, tal y como viene pasando tradicionalmente en Colombia donde el ganador en la primera termina imponiéndose finalmente. Pero en este punto de la historia y tomando en cuenta la actual tendencia en Latinoamérica en donde se viene imponiendo finalmente el que llega de segundo en la primera vuelta, pues uno no sabe. Pasó en Chile con el izquierdista Gabriel Boric, sucedió en Ecuador con el derechista Guillermo Lasso.

Pero sin duda, aún así el mayormente opcionado a ganar las elecciones en Colombia es Gustavo Petro y uno creería que deberá imponerse; pero con la incuestionable remontada de Rodolfo Hernández y su discurso anticorrupción que toma cada día más fuerza, algunos aliados impotables del Pacto Histórico que vienen del santismo y le restan fuerza en lugar de aportarle bríos y el hecho de haberle ofrecido Petro una ‘alianza’ a Hernández hace un par de años, hacen que el panorama no sea tan claro para ninguno de los dos, en especial para el ex alcalde de Bogotá Gustavo Petro.

Ambos constituyen un salto al vació para buena parte del electorado

De modo que los acuerdos, las adhesiones, las estrategias, las alianzas y las acciones que acontezcan en la arena política en los próximos 19 días serán determinantes para todos. Sin embargo, si alguien quería un cambio efectivamente ya este está en camino, ya está servido, porque ambos candidatos constituyen un verdadero cambio en la política colombiana, para bien o para mal.

En la próxima la influencia de estos resultados en el Caribe colombiano…

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