Crecer o desaparecer: Las tribus políticas, auge y caída

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*Crecer o desaparecer: Las tribus políticas, auge y caída

«Más allá de nuestra ideología u afinidad con los partidos políticos como tales, en los cientos de municipios de nuestra Colombia de siempre, y quizás porque no había de otra, los votantes se acostumbraron a sortear todo tipo de asuntos mediante el ejercicio del poder político a cambio de subordinación electoral».

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Por Guillermo León Pantoja

 

l capitularas «tribus políticas» son una suerte de grupos socio-electorales conformados por ciudadanos aptos para votar aglutinados en torno a la figura de un líder que ejerce una jefatura indiscutible; este se ocupa de resolver algunos de los problemas básicos de su colectividad a cambio de obediencia política, este líder absoluto debe solventarle a sus seguidores problemas que van desde el pago de un medicamento o un servicio público, hasta la consecución de un empleo burocrático, pasando por el agendamiento de una cita hospitalaria, el otorgamiento de una beca estudiantil y -por supuesto- un palancazo en cualquier instancia gubernamental, todo ello en virtud de los buenos oficios, la verbigracia y los contactos del cacique o jefe político.

Más allá de nuestra ideología u afinidad con los partidos políticos como tales, en los cientos de municipios de nuestra Colombia de siempre, y quizás porque no había de otra, los votantes se acostumbraron a sortear todo tipo de asuntos mediante el ejercicio del poder político a cambio de subordinación electoral. De modo que el establecimiento de este tipo de negociaciones como eje de la política local es de un arraigo popular que raya casi en lo cultural y que no despierta el asombro de nadie.

Entre los miembros de estos grupos, me refiero a los tradicionales, llegaban y llegan aún a crearse comprobados y duraderos lazos de afectividad, muchas familias tienen generaciones perteneciendo a una colectividad de esta naturaleza, después de todo esa es la esencia política de los seres humanos en este lugar del país, y nos ha acompañado a lo largo de toda nuestra historia, incluso de mucho antes que llegaran los españoles con sus caballos y arcabuces; de allí precisamente el titular de esta columna “las tribus políticas”.

Diferencias sustanciales

Según su carácter, disciplina y proyección popular, en mayor o menor grado el caudillo -se trate de un concejal en ascenso o de un senador patriarcal- tiene la particularidad de tomar en cuenta a todos y cada uno de los que conforman su grupo -en especial a sus líderes o miembros de su equipo más cercano-; debe saber escuchar, conocer los problemas de sus seguidores y tratar de aliviarlos de alguna manera; para ello suele atender en un lugar determinado durante todo el tiempo que sea posible, aunque este rasgo va -obviamente- en franca vía de extinción.

Para otros es más práctico liderar colectivos o grupos políticos que funcionen únicamente en época electoral, moviéndose como una maquinita de votos y cuya moneda de cambio es casi siempre la misma: “becas, lotes, materiales o dinero en efectivo”.

De manera que estamos, al menos, ante dos tipos muy diferentes de hacer política, la primera más humanitaria y cercana a nuestras raíces indígenas o coloniales, mientras la segunda constituye una brutal forma de obtener votos sin importar de dónde salgan y quienes los pongan, por cierto, que estos últimos están condenados a desaparecer más rápidamente, mientras los primeros suelen ir creciendo y convirtiéndose, algunos de ellos, en verdaderos movimientos políticos.

Sobra decir que, frente a la histórica falta de efectividad y asertividad del estado colombiano, cuya paquidérmica ineficiencia dificulta la resolución oportuna de ciertos problemas básicos, resulta a todas luces comprensible la necesaria mediación de un cacique político para alcanzar, y hasta restablecer, elementos fundamentales como el derecho al trabajo, a la salud o al acceso de una vivienda digna; todos ellos ignorados por el precario sistema con el que ha contado el país cuando se trata de civiles sin poder alguno.

Auge de los grupos políticos locales

De modo que el auge de las tribus políticas o grupos políticos, tal y como los entendemos hoy, tuvo su desarrollo en Colombia con la universalización del sufragio, esto generó las condiciones necesarias para la disponibilidad de un amplio mercado electoral y por ende dio lugar a tendencias competitivas con fuertes consecuencias organizativas en los partidos políticos.

En la Colombia profunda, esa distante de Bogotá -el inexorable centro del poder político- la falta de oferta institucional dio lugar al establecimiento de liderazgos locales y regionales que contribuyeron a aliviar los problemas asistenciales de la ciudadanía y para ello se organizaron en grupos bien definidos que facilitaban la conformación de bloques electorales, coadyuvando la conformación de potencialidades electorales en las regiones en virtud de las garantías que estos liderazgos le otorgaban al afianzamiento político de los senadores liberales o conservadores, quienes siempre contribuyeron con favores, burocracia y recursos al mantenimiento de estos colectivos locales.

La razón de ser de estas tribus políticas es conformar la base para mantener a su líder en el poder y a su vez, contribuir a inclinar la balanza electoral en los debates que definen alcaldes, gobernadores, diputados, congresistas y hasta presidentes.

Con el tiempo, la tecnocracia y el acercamiento de los programas de asistencialismo estatal a la ciudadanía, así como el crecimiento de ofertas educativas de carácter gubernamental y de alcance nacional, han venido marcando la desaparición paulatina de los grupos políticos locales de carácter tradicional. Sin embargo, muchos de ellos se han reinventado o han crecido políticamente, alcanzando espacios más allá de lo local e incluso asumiendo altos cargos de orden nacional, o curules en el congreso de la república, lo que nos conduce a creer que, aunque la mayoría de ellas estén en picada, las tribus políticas en Colombia si no crecen electoralmente desaparecerán ineludiblemente.

En la próxima hablemos de las tribus políticas soledeñas…

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