Colombia sin miedo (columna ‘El Escaparate’)

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“Las manifestaciones son solo muestra de que muchas problemáticas del país eran una bomba de tiempo que en cualquier momento estallaría y que, por diversos factores, la chispa se encendió”.

‘El Escaparate’. Por Isabel Juliao Arnedo*

Lo pienso, lo digo. ¡No soy escaparate de nadie!

Todo esto parece un mal sueño del que quisiéramos despertarnos y que jamás lo tuviéramos nuevamente. Algunas personas llevamos días con “un nudo en la garganta rompiéndonos la voz”, impotencia, tristeza e insomnio por ver cómo la poca democracia del país se hunde en el abismo, cargando con sangre derramada por jóvenes que solo querían un mejor país, el llanto de familias que les dijeron “nos vemos luego” y violaciones a los derechos humanos, e incluso a la libertad de prensa.

Las manifestaciones son solo muestra de que muchas problemáticas del país eran una bomba de tiempo que en cualquier momento estallaría y que, por diversos factores, la chispa se encendió: la pobreza que aumentó en este último año, las brechas de desigualdad, la escasez de acceso a empleos, la corrupción e ineptitud de los gobernantes, un proyecto de reforma tributaria en el momento menos indicado, un proyecto de reforma a la salud que ha pasado de agache y parece que está perdiendo fuerzas.

Según Temblores ONG, organización que trabaja por los derechos humanos y la justicia social, del 28 de abril al 12 de mayo de este 2021 se presentaron 362 víctimas de violencia física por parte de la policía, 39 víctimas de violencia homicida, presuntamente perpetrada por la misma institución; 1.055 detenciones arbitrarias de manifestantes, 442 intervenciones violentas por parte de la fuerza pública, 30 víctimas con lesiones en sus ojos, 133 casos de disparos de arma de fuego de la policía y 16 víctimas de violencia sexual por parte de la fuerza pública.

Estas cifras macabras piden a gritos que la Policía Nacional sea reestructurada. Una fuerza cuyo actuar, en estos casos, es justificado por algunas personas que señalan a los manifestantes como “vándalos” e, incluso, es frecuente que algunos digan: él o ella se lo buscó.

Todos estos hechos son tan alarmantes que es difícil creer que, aun se le preste más atención a un partido de fútbol que a los reclamos de la gente. Y que el comité de aplausos más esté preocupado por la imagen que mostramos ante el mundo, como si eso fuera lo importante en este momento.

Colombia ha sentido un dolor de patria inimaginable. La rabia y la tristeza porque se siga derramando sangre y violando los derechos humanos, una clase dirigente del país que prefiera seguir en su burbuja, que tachen de “vándalos” a muchos manifestantes, que la prensa sea atacada, que no podamos opinar por miedo a perder un empleo y que la agenda política del país no cambie, se han convertido en aliento para seguir en la lucha y demostrar que en las calles también se ejerce democracia.

Pero más importante aún es demostrar que los ciudadanos siguen firmes y quieren que se generen caminos que conduzcan a respuestas frente a las exigencias y necesidades de los colombianos. Porque hoy Colombia ya no es una patria boba, ahora es un pueblo sin miedo.

*Isabel Juliao Arnedo es comunicadora social con énfasis en Medios Digitales de la Universidad de la Costa; apasionada por los libros, el baile y las tradiciones. Síguela en Instagram: @isabeljuliaoa

Fotos Yasbleidy Villafañe (Instagram: @lafotopata)

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