Familia, ¿les fallé? (columna)

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Nuestra nueva colaboradora, Isabel Juliao Arnedo, comunicadora social de la Universidad de la Costa, nos presenta su columna ‘El Escaparate’, que abordará realidades y cotidianidades como las presiones sociales, el silencio de los medios, sucesos en redes sociales, política, entre otras. ¡No te la pierdas!

‘El Escaparate’. Por Isabel Juliao Arnedo* 

Lo pienso, lo digo. ¡No soy escaparate de nadie!

Para nadie es un secreto que, en algunas etapas de la vida, la familia presiona sobre lo que debes ser y hacer. Esa imposición sobre lo que ellos consideran, abruma y estresa. Quizá a muchos de los lectores les generará un sin sabor y otros se sentirán identificados con mi opinión.

De pronto a usted le causa risa la situación que describen los memes que circulan en redes sociales y dicen: «1996 estamos esperando sus hijos» o «cuando tienes 23 años y no tienes hijos. Te fallé Latinoamérica». Sin embargo, más allá del chiste existe una realidad que, en algunas ocasiones, no es más que el núcleo familiar exigiendo y desviando de los propósitos o metas.

He escuchado cómo a algunos amigos y conocidos les han dicho que deben graduarse rápido. Y recién graduados, que deben conseguir trabajo. También he sido testigo de cómo a otros les dicen que deben conseguir pareja sentimental; e incluso, cuando no la tienen, ponen en duda su orientación sexual.

Seguramente ha escuchado que a alguna mujer cercana a usted le han dicho «te va a dejar el tren». Y cuando se casa, lo primero que preguntan es ¿para cuándo los hijos? Todas las situaciones anteriormente descritas son incómodas. Cada quien decide cómo lleva su vida. Puede que en sus objetivos aún no se encuentren aquellos que usted insinúa deben cumplir pronto.

 

Es contradictorio que cuando somos adolescentes o jóvenes, la familia da largas charlas sobre no dejarse llevar por las presiones que ejercen los amigos. Pero cuando crecemos, son ellos quienes lo hacen. La vida es un proceso que puede ser largo para unos y más corto para otros; por eso, nadie, absolutamente nadie, puede decidir sobre lo que uno debe ser y hacer. Porque eso es una decisión individual que guarda profunda relación con las prioridades, propósitos, metas o sueños de cada quién.

Basta de presionar a una pareja para que se case, basta de preguntar en una reunión a los recién casados cuándo tendrán su primer hijo. Basta de cuestionar al hijo o a la hija sobre cuando conseguirá pareja, y también basta de decir que le va a dejar el tren. Antes de lanzar un comentario o interrogante relacionado con esto, piensa en: ¿te gustaría que te presionen con ello?, ¿mantendrás a sus hijos?, ¿cuál tren le va a dejar? Dejemos que cada quien viva la vida como quiera y a su ritmo.

 *Isabel Juliao Arnedo es comunicadora social con énfasis en Medios Digitales de la Universidad de la Costa; apasionada por los libros, el baile y las tradiciones.  Síguela en Instagram: @isabeljuliaoa

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