soledad no es el mal vecino

Ojo con las mentiras mediáticas: ¡Soledad no es el mal vecino!

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Ojo con las mentiras mediáticas: Soledad no es “el mal vecino”

*Los despojos del aeropuerto, el estadio metropolitano, la terminal de transportes metropolitana, las invasiones político-habitacionales del suroccidente y ahora el conflicto del Transmetro, a quien el municipio le aporta el 60% de sus usuarios, son algunos de los temas que hay que aclarar antes de señalar a Soledad como un mal vecino.

articulos guillermo

i capitalnjustamente fue catalogado el municipio de Soledad como un “mal vecino”, por parte de uno de los conductores del informativo Atlántico en Noticias, noticiero que se transmite a diario por la Emisora Atlántico; una de las frecuencias con mayor sintonía en el departamento pero que reiteradamente viene realizando señalamientos, muchas veces injustificados, en contra de Soledad y que -de alguna u otra manera- afectan al gentilicio.

El desventurado comentario en mención, surgió luego de que finalizara una entrevista telefónica con el actual alcalde de Soledad, Rodolfo Ucros Rosales, quien dijo lo que le correspondía decir como burgomaestre a propósito de la crisis financiera que hoy enfrenta el sistema de transporte masivo Transmetro, al cual Soledad le aporta el 60% de los usuarios.

Tiene razón el alcalde Ucros cuando dice que Soledad no cuenta en estos momentos con suficientes recursos económicos como para contribuir en una operación de subvención destinada a sacar al Transmetro de la crónica asfixia financiera que padece; como también tiene toda la razón al decir que hay que gestionar, de manera conjunta, una solución a la crisis de movilidad que eso genera, aunque Soledad no forma parte de los accionistas de un sistema de transporte que, entre otras cosas -y esto lo digo yo- fue planificado a espaldas de los soledeños. Recordemos la batalla que se tuvo que dar en el año 2002-2003, desde el Concejo Municipal de Soledad y liderada por el presidente del cabildo en ese momento, José Castillo Bolívar (QEPD) para que se le «explicara» al municipio como era eso de que se construiría la vía del Transmetro en la denominada «prolongación Murillo» (vía a Granabastos) sin haberle participado siquiera.

Esta es la historia y contra ella no hay discusión, mejor vecino que Soledad nunca hubiese tenido Barranquilla. Un vecino que sirve incluso para tapar cualquier escándalo en el Distrito; porque cada vez que se produce una noticia que impacte en la imagen de Barranquilla casualmente se arma una campaña de descrédito que involucra a Soledad, todo con el aparente propósito de amortiguar mediáticamente cualquier situación que deje mal parados a quien le corresponda.

Un poco de historia…

En realidad Barranquilla y Soledad son ciudades hermanas cuya fecha de nacimiento, contada a partir de haber sido ambas elevadas a la condición de Villas, tiene apenas un año de diferencia: 1813 Barranquilla y 1814 Soledad, de manera que Barranquilla tiene 208 años y Soledad 207.

Por crecer al pie del incipiente puerto fluvial que conecta al río Magdalena con el mar Caribe, Barranquilla terminó siendo la capital del departamento; esa situación estratégica hizo que esta disfrutara de un temprano auge comercial, aunado al asentamiento de familias y empresas con importantes recursos financieros, además de los beneficios y privilegios de índole político que luego, en 1993, le generara su condición de Distrito Especial, industrial y portuario.

A su hermana menor, Soledad, cuyo carácter fue siempre mucho más rural, le correspondió el rezago del aislacionismo político, burocrático y comercial; creció sin sobresaltos, en un apacible distanciamiento, de allí que su exclusión fuese convirtiéndola poco a poco en una especie de patio trasero de la pujante Barranquilla.

En virtud de ello y fiel a la conducta de hermana solidaria, o quizás por el carácter desprevenido o de malos negociantes que mostraron antiguas dirigencias políticas, Soledad fue cediendo terreno ante la arenosa, acelerándose ese proceso con la llegada de la conurbación entre ambas ciudades.

Están en Soledad pero son de Barranquilla

El aeropuerto, que desde sus inicios siempre ha quedado en Soledad, fue uno de los primeros del país pero inmediatamente se conoció como el ‘aeropuerto de Barranquilla’; eso nunca causó disgustos, ni rivalidades, a pesar de que el municipio nunca tuvo el manejo del mismo.

Lo mismo sucedió con la terminal Metropolitana de Transporte que, siendo articulada por ese incongruente e insulso adefesio denominado Área Metropolitana de Barranquilla, constituye otro despojo descarado del que fue víctima la ciudad butifarrera. Y es que al interior del Área Metropolitana de Barranquilla, concebida so pretexto de invertir recursos comunes en la solución de problemas de infraestructura también comunes -pero propios de los entes territoriales que la conforman (Barranquilla, Soledad, Malambo, Galapa y Puerto Colombia)- poco ha invertido en Soledad, que dicho sea de paso, es uno de los que más aporta a esa espirituosa entidad. Incluso se ha hablado en ocasiones del alcalde de Barranquilla como el “alcalde metropolitano”, figura que evidentemente no existe en nuestro organigrama electoral.

El propio estadio Metropolitano de Barranquilla fue construido en terrenos que le fueron arrebatados a Soledad una vez que se desvió el arroyo Don Juan, límite natural de las dos ciudades, con la intención de que el importante escenario deportivo estuviese en el lado barranquillero.

Las invasiones del suroccidente

Gran parte de los barrios que conforman el suroccidente de Soledad fueron, inicialmente, asentamientos urbanos -instados y fomentados por y desde el Distrito con cierta complicidad de las autoridades soledeñas- para el irresponsable traslado al municipio vecino de decenas de familias damnificadas, victimas de los temibles arroyos de Barranquilla. Ese proceso se realizó sin ningún tipo de planificación, acarreando a cientos de personas a lotes baldíos o improvisadas viviendas en lugares en ese entonces remotos, como el barrio Don Bosco, por ejemplo; en los que no contaban con transporte público, ni escuelas, ni la más mínima factibilidad de servicios públicos. Muchos de estos terrenos, en especial aquellos que constituyeron vulgares invasiones consentidas, debieron luego ser objeto de legalización, normalización y urbanización por parte de la hermana «pobre» del hoy Distrito de Barranquilla.

Entonces ¿es cierto que Soledad es un «mal vecino»?

Claro que el municipio de Soledad es un buen vecino, tan buen vecino es que hasta el papel de pendejos y tontos útiles han desempeñado, en otros tiempos, sus dirigentes. Pero todo tiene un límite y hoy Soledad es una ciudad que fácilmente llega al millón de habitantes mal contados, es la tercera ciudad de mayor población de la costa Caribe, la séptima en el país y la segunda de Colombia en densidad poblacional.

Por cierto que se cataloga de “muy alto y escandaloso” el presupuesto anual de 700 mil millones de pesos con el que cuenta Soledad, que como hemos dicho tiene un millón de habitantes; pero nadie dice nada acerca del presupuesto de 4.3 billones de pesos asignado este año a Barranquilla, cuya población es de dos millones y medio de habitantes. Si el presupuesto se basara en la población, aunque Barranquilla dobla en habitantes a Soledad la cuadriplica en recursos financieros, esto sin contar que la capital del Atlántico cuenta con estratos 4, 5 y 6 capaces de vigorizar las finanzas del distrito con el pago de impuestos, mientras que el 90% de Soledad es estrato 1 y el resto oscila entre los estratos 2 y 3, no existen áreas de la ciudad con estratos más altos por lo tanto los servicios públicos, entre otras cosas, deben ser subsidiadas y el tema tributario se complica.

Sin embargo, el municipio trata de avanzar a pesar de la hostilidad de algunos que no entienden que se trata de una relación en la cual ambas ciudades deberían apoyarse. Hagámonos pasito.

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