Lo que callamos (columna ‘El Escaparate’)

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“La Universidad de Columbia realizó un estudio que concluyó que, en promedio, las personas pueden mantener hasta 13 secretos, y de estos, cinco no los han contado a nadie”. No te pierdas la tercera entrega de ‘El Escaparate’, por Isabel Juliao Arnedo.

‘El Escaparate’. Por Isabel Juliao Arnedo*

Lo pienso, lo digo. ¡No soy escaparate de nadie!

Tras unas horas de no tener claridad sobre lo que debía ofrecerles en esta columna y otras más, con el síndrome de la hoja en blanco decidí abordar un tema que, últimamente, me ha generado incomodidad: creer que conocemos todo sobre alguien y que esa persona nos ha dicho sus más profundos secretos.

Esto último tan poco probable, ya que todos tenemos algo que nadie sabe, que guardamos en lo más recóndito de nuestro ser porque nos da miedo que nos juzguen, que no nos crean o que sientan lástima por nosotros, como si la necesitáramos.

Tener secretos hace parte de nuestro derecho a la intimidad. Estos están mal si nos quitan estabilidad emocional y conllevan problemas de salud, físicos y mentales; sin embargo, pensemos en que todos tenemos secretos. Hasta la luna tiene una parte oculta. ¿Qué nos hace pensar que nosotros no podemos tener los nuestros?

La Universidad de Columbia realizó un estudio que concluyó que, en promedio, las personas pueden mantener hasta 13 secretos, y de estos, cinco no los han contado a nadie. Además, descubrieron que es común pensar en dichos “secretos” cuando estamos solos o reflexionando.

Entre los motivos más frecuentes para guardarnos un secreto se encuentran: inseguridad, confidencia, costumbre, miedo, e incluso, género. Es común que un cercano que fue víctima de violación o abuso, no nos diga. También es probable que un amigo que sufre depresión se lo guarde, porque está convencido de que pensaremos “que solo quiere llamar la atención”.

Entendamos que nuestros amigos y familiares no deben saberlo todo sobre nosotros, que es normal tener secretos, que a algunas personas les gusta compartir sus “secretos” y a otras no, y ninguna de las dos actúa erradamente. Pero, sobre todo, entendamos que porque un amigo no nos haya hablado sobre algún suceso negativo o vergonzoso en su vida, no significa que no lo haya vivido, porque todos tenemos algo que callamos.

*Isabel Juliao Arnedo es comunicadora social con énfasis en Medios Digitales de la Universidad de la Costa; apasionada por los libros, el baile y las tradiciones. Síguela en Instagram: @isabeljuliaoa

Foto: Andrea Piacquadio en Pexels

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