“Cada día más mujeres nos estamos atreviendo a reconocer y exigir nuestros orgasmos. Ya no importa si estamos solas o acompañadas y, si a alguien no le gusta, díganle como Marcela Mar: empecemos a normalizar lo que es normal”
Presentamos la segunda entrega de ‘Mujeres sin tabúes’, columna que aborda el amplio universo de la sexualidad femenina, a cargo de la periodista chilena Carmen S. Cohen*
Existen de diversas formas, colores, incluso sabores. Todo según gustos y necesidades. Los hay clitorianos, vaginales, penetrativos. Es que la zona íntima de las mujeres es todo un mundo y ellos pueden convertirse en nuestros mejores amigos; sólo hay que conocerlos. Me refiero a los juguetes sexuales.
No importa si eres lesbiana, bisexual, pansexual, hetero, trans, soltera, casada o con pareja. Lo único que de verdad importa son tus intenciones de descubrir y explorar cada uno de tus rincones. Y si tienes a alguien esperándote en casa, con mayor razón un poco de sano esparcimiento puede reavivar o encender aún más la llama de la pasión.
Y, a pesar de que, incluso en el siglo XXI, reconocer que los utilizamos a algunas les avergüenza, me gustaría contarles -para que se relajen chicas y vean que es de lo más normal-, que la primera imagen inequívoca del uso de un consolador data del siglo VI antes de Cristo. Se trata de una vasija griega en donde se ve la imagen de una mujer con consolador en mano. Luego se descubrió otra, también de los griegos, del año 490 antes de Cristo.
Bueno, es bien sabido que, en la antigua Grecia, tapujos sexuales prácticamente no había. El sexo era por y para el placer. Homosexuales, heterosexuales e incluso lesbianas conformaban la amplia gama de gustos y experiencias; pero bueno, eso por ahora es harina de otro costal.
Inicialmente el consolador o dildo -como quieran llamarlo-, era el único juguete sexual usado por mujeres y, en todo caso, también por hombres. Sin embargo, a medida que los tiempos fueron avanzando y las mujeres nos hicimos escuchar, las mentes creativas -¡benditas sean!-, comenzaron a crear nuevos y más específicos adminículos de placer, que incluso pueden salir de la esfera de la intimidad y acompañarnos donde quiera que vayamos.
Pero ¡advertencia! Siempre hay que tener cuidado con el control remoto, no vaya a ser que les pase lo mismo que a la protagonista de la película “La cruda verdad” con la panti vibradora y esta termine en manos de un curioso niño.

Escena de la película ‘La cruda verdad’
Bueno, son cosas que pasan, como les decía. Los nuevos juguetes son todo un mundo; hay vibradores duales para estimular el punto G, vibradores succionadores -este es toda una novedad para mí-, para pezones -termino acá y salgo a comprar-, internos, externos, etcétera, etcétera, etcétera. Hasta encontré uno por ahí con forma de barquillo.
Como les digo, en gustos no hay nada escrito, acá lo importante es saber pasarlo bien. Y chicas, si a sus parejas no les gusta la idea de invitar a un nuevo jugador al equipo, explíquenles que no es que ellos tengan un problema; es simplemente que en la variedad está el gusto y siempre es bueno atreverse a conocer algo nuevo.
Lea también: Mujeres: El orgasmo no es solo una necesidad. ¡Es un derecho!
En mi caso particular, tras 12 años de relación de pareja, los juegos y juguetes siempre aportan. Pero, en honor a la honestidad que una mujer sin tabúes debe tener, les cuento que hace algunos años atrás y, debido a mi poca, casi nula experiencia con hombres, quise sorprender a mi novia con un consolador y, mal aconsejada por un amigo –que al parecer se tenía mucha fe-, compré un juguetito tamaño extra large que terminó en la basura, porque de mirarlo me daba miedo. Eso ¡que a ustedes no les pase!
“Cuando de sexo y placer se trata, los tabúes es mejor dejarlos afuera y lanzarse a disfrutar con todas las letras de la palabra y en mayúscula”
Si no saben del tema háganse asesorar, sin vergüenza ni tapujos. Porque les repito, cuando de sexo y placer se trata, los tabúes es mejor dejarlos afuera y lanzarse a disfrutar con todas las letras de la palabra y en mayúscula.
Piensen que cada día más mujeres nos estamos atreviendo a reconocer y exigir nuestros orgasmos. Ya no importa si estamos solas o acompañadas y, si a alguien no le gusta o le parece extraño, sucio, o el adjetivo que quieran utilizar, como le pasó a Marcela Mar en el aeropuerto por cargar su vibrador en el equipaje, allá ellos. Como dijo la actriz: “empecemos a normalizar lo que es normal” (vía Twitter: @marcelamar07).
*Carmen S. Cohen es periodista, columnista y escritora chilena. Su trayectoria profesional de más de 10 años, incluye experiencias en medios como Chilevisión y Canal 13 y en periodismo independiente LGBTIQ. Es autora de dos novelas, disponibles en su portal literario Cronicasles.com, enfocado en la necesidad de inclusión para la comunidad lésbica de habla hispana. Síguela en Instagram: cronicas_le
Foto principal: GQ México

