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LA COLUMNA DE MOISÉS: Acerca de lentejas, platos de lentejas y algo más…

Una cosa es que la humedad, el gorgojo y otras plagas contaminen y dañen el grano y los graneros y otra distinta que el trigo, el maíz, el arroz, las lentejas y las caraotas tengan fecha de vencimiento.

Moises Pineda
Pensionado.Ex Superintendente del SENA. Ex Secretario Departamental de Educación,Paz y Derechos Humanos.Ex Gobernador (e) del Atlantico.Gestor Cultural

Por Moisés Pineda Salazar

Hay momentos en los que es palmaria la ignorancia invencible en quienes ejercemos como educadores, pedagogos sociales teniendo como «medio maestro» los mass media. Los que hacemos de periodistas.

El maestro, el profesor, el educador, el pedagogo social, el periodista no puede saberlo todo, debe ser consciente de sus limitaciones, por ello y al mismo tiempo, está obligado a buscar la verdad y a contarla. Tal cual.

El alineamiento político y la representación de intereses, cualesquiera (¿estará correctamente escrito así?) que ellos sean, lo alejan de la VERDAD VERDADERA, cualquiera que ella sea, y lo llevan a contarla como no es.

De esta manera, la militancia política y la representación de intereses, condiciona el cumplimiento de la misión del pedagogo social, del periodista.

Por los años cincuentas del Siglo pasado, Miguel Goenaga se erigió como cabeza de una escuela de periodismo político asociado con la defensa de la obra y de los intereses de un Gobierno.

Goenaga razonaba en el sentido de que » si es lícito que nuestros opositores usen sus recursos (periódicos, periodistas, emisora) para atacarnos, también es lícito utilizar los nuestros (periódicos, periodistas, emisoras y pauta) para defendernos».

A esa escuela de periodismo público, que alcanzó a desdibujar los límites entre periodismo y propaganda, se le llamó la de «Los Áulicos».

Por eso, porque estamos volviendo a las mismas, en defensa de los derechos del público, el periodista, el pedagogo social, está obligado a declarar su militancia, sus inhabilidades y sus conflictos de interés .
Debe hacerlo, no para inhibirse sino para que el público sepa a qué atenerse acerca de lo que comunica u opina.

Tal como se le exige a cualquier servidor público, declaro no tener vinculo alguno, con la administración de la Ciudad de Soledad.

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